Aunque es más que probable que hoy se registren cambios en la situación, puede decirse que el episodio tóxico que afecta tanto a bancos marisqueros como a las bateas de cultivo de mejillón se mantiene estable.
En el primer caso son 24 las zonas autorizadas para la extracción en Galicia, y 10 las que están cerradas, es decir, donde se prohibe la extracción de infaunales. Esto afecta a los productos que viven enterrados en el sustrato, como la almeja, el berberecho, longueirón y navaja, lo cual causa importantes trastornos en rías como la de Arousa, donde hay cinco zonas cerradas y solo dos abiertas.
En cuanto a las bateas de mejillón afectadas por las toxinas lipofílicas, son 45 los polígonos en los que está prohibido extraer el molusco y solo 5 los autorizados para ello, dos de ellos en Ares-Betanzos y los demás en la ría de Vigo.
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